

¿QUIERES SER MIEMBRO?
En IBCD creemos en el concepto y práctica de la membresía. El hecho de asistir regularmente no hace a alguien miembro de ella. Para ser reconocido como miembro de IBCD se deben de dar una serie de requisitos.
Un miembro de la iglesia es una persona que está oficial y públicamente reconocido por una iglesia local como parte de la familia de la fe, como alguien que ha nacido de nuevo. Es alguien que ha confesado a Cristo, ha dado testimonio público de su fe en Él pasando por las aguas del bautismo, y da fruto del Espíritu Santo. Ahora, en virtud de su pertenencia a la expresión local del Cuerpo de Cristo, tiene la responsabilidad de velar y cuidar a otros creyentes, edificándolos, animándolos, exhortándolos… La membresía conlleva un compromiso voluntario de identificación, sujeción y comunión con una comunidad de fe claramente delimitada. Implica amor y responsabilidad hacia Dios, hacia los pastores y el resto de miembros.
La membresía de la iglesia local es la forma en que demarcamos los límites de la congregación. Es en el contexto de una membresía formalmente asumida y reconocida donde el creyente es pastoreado, cuidado y nutrido. Es allí donde pone sus dones en operación y lleva a cumplimiento todos los deberes mutuos que encontramos en el N.T de “los unos a los otros”.
Dios diseñó la iglesia local como lugar para desarrollar y mantener una vida espiritual saludable y equilibrada, a pesar de que, de este lado de la eternidad, la iglesia local estará muy lejos de ser una comunidad perfecta.
Así pues, la membresía es importante porque:
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Es un principio bíblico.
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Nos enseña a quiénes debemos amar, servir, advertir y alentar de una manera más comprometida (Ef. 4:11-16, 25-32).
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Delimita quienes son nuestros líderes locales puestos por Dios para edificación de nuestras vidas (Heb. 13:17).
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Ayuda a los líderes a nivel práctico. Sabrán por quiénes han de rendir cuentas delante del Señor.
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Permite que haya disciplina en la congregación, la cual guarda a la iglesia de muchas enfermedades espirituales.
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Enseña a los incrédulos que haya una clara línea de separación entre los hijos de luz y los hijos de las tinieblas.
En contraste con lo dicho, podemos definir lo que NO es un miembro:
Alguien que meramente asiste asiduamente o esporádicamente pero que no se compromete firme y seriamente con la iglesia ni con sus miembros.
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No se compromete, ni busca involucrarse activamente a practicar el amor en comunidad de los unos con los otros.
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No se deja pastorear.
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No se deja corregir, amonestar o disciplinar por el resto de la iglesia.
Si llevas un tiempo visitándonos de forma regular y te gustaría formar parte de la membresía de nuestra iglesia, puedes hacer tu solicitud aquí y te informaremos del proceso y de los requisitos.